SOLEDAD. Autor. Azul Osorio

 

Viví en la calle 1331.
Y por ahí un día pasó la felicidad “arrasando con todo”, menos conmigo.
“Tal vez” me envió la invitación para que fuera con ella, pero si la envió yo nunca la leí.
Mis amigos empezarón a ser felices, mi familia, toda mi calle, mi pueblo, menos yo.
Escuchaba voces… me decían: <<ven…ven con nosotros>>
Pero nunca fuí, escuché lo que decían, pero no quise ir.
Mientras todos erán felices yo tejía mi propia telaraña, terminé de hacerla y me enrredé en ella.
Cerré mis ojos, mis oídos, mi garganta y, no supe más de mi.
Pasaron años para que pudiera despertar.
Me despertó un dolor muy fuerte, algo insoportable, insufrible, inexplicable.
Ahora hablo de mi presente, ya viví lo de ayer, hoy vivo lo de hoy y con éste dolor no sé si llegaré a mañana.
Por eso escribo ésto, no sé si existiré mañana.
Mientras estaba enrredado en mi telaraña, conocí de todo, violé, asesiné, robé y me volví fugitivo de mi propia libertad.
Estoy sumido en una horrible confusión.
Solo puedo sentir como el viento helado entra en mi corazón.
Estó duele, arde, aturde, aniquila y ni siquiera tengo viva la esperanza de salir un día por que no sé si llegeré a mañana.
Creí que esa era la forma de sentirme libre, nadie me decía nada… ni siquiera la conciencia pasaba por mi casa.
“Me sentía dueño del mundo, todo lo mejor lo sentí bajo mis pies”.
¿Qué era lo que me podía pasar?. ¡Estaba dónde quería estar!.
¿Quién se atrevería a tocarme?.
Nadie podía hacerlo, solo yo era mi dueño, dueño del mundo, dueño de mi, pero dueño de nada.
Nada me faltaba, nada me dolía, todo era perfecto, no había ni agua ni sequia.
Me metí entre mis sombras por que la luz lastimaba mis ojos.
Solo donde hay sombras ya no puede haber más sombras.
Ahí me sentía tranquilo, en paz, el miedo no le daba miedo a mi miedo.
Me cerré a todo, levanté los muros más grandes y más fuertes que éxisten.
Nada ni nadie podía lastimarme, me sentía protegido de todo, “me sentía protegido de la luz”.
Todo lo bueno, lo blanco, me hacía daño, era como querer vaciar el mar salado en mi garganta.
Poco a poco acabé con todo, no quedó nada de lo que deví rescatar.
Sólo quería estar solo, eso era mi pan de cada día.
Construí los muros para protegerme de todo y de todos, y me sentí seguro, más seguro que nunca.
¡Ciego!.
¡Sordo!.
“Creí que me protegía en mis muros” y fuí yo mismo quien me encarcelé.
¡Construí mi propia carcel!. ¡Qué íronico!.
Es como él que le teme a la muerte y toda su vida se pasó constrúyendo la tumba más hermosa del mundo.
Me vestía de negro, creía ver pasar a mis enemigos frente a mis ojos.
Me gustaba ver la nieve caer y después en las sombras mirar la niebla.
Acabé con mi sol y mendé matar a mi luna.
Y me reí como nunca cuando vi como agonisaban todas mis estrellas.
Hice de todo, me burlé cuando las flores de mi juventud se marchitaban.
No recuerdo si alguien me amó.
Sólo sé que que yo si amé.
No recuerdo si a alguien le partí el corazón.
Pero aún siento la pena y el dolor de cúando me lo partieron a mi.
¡¡¡Hoy sólo sé que soy él rey de los idiotas y los cobardes!!!.
Durante todo el tiempo que estuve enrredado en mi telaraña, pasaron muchas cosas.
Cosas que yo mismo al despertar me sorprendí de saberlas.
¡Me casé!.
Mi esposa se llama Soledad. Y soy el padre de nueve hijos .
Tristesa, Dolor, Llanto, Fracaso, Desesperación, Agonia, Prisión y dos gemelitos que llevan por nombre,
Perdón y Arrepentimiento, pero uno de ellos murio al nacer, no pudimos salvarle la vida.
Mis hijos crecieron, son muy grandes, ya no puedo alcanzarlos, son más fuertes que yo.
Pero mi esposa es fiel, nunca se separa de mi, siempre está conmigo.
Ella no lo sabe, pero quiero devorciarme de ella.
Ya no quiero estar casado con la soledad.
Quiero tener otra esposa, otros hijos, pero es imposible separarme de ella.
Soledad nunca me dejara ir.
Le hago el amor y se entrega como si fuera el último día, “creo que me quiere demasiado”.
Vivo atormentado, no tengo paz, no tengo salvación, estoy perdido, y lo más difícil es saber que nunca podré salir de aquí, no, por que yo fuí él que me metí.
Tengo sed, tengo hambre, pero no hay nadie a quien le pueda pedir.
Todos se fueron y que bueno que lo hicieron, aquí no había nadie a quien esperar.
Solo quiero dormir, dormir y no despertar jamás.
¡¡¡Ya una vez quise matarme y cuando lo intente tuve miedo de poderlo lograr!!!.
Ya lo dije antes, soy él Rey de los idiotas y de los cobardes.
Me empeñé en alejar de mi a todos los que me amaban.
¡Ahora tengo ganas de gritarles, de gritarles que estoy aquí!.
De decirles que me ayuden a salir del avismo, pero no tengo valor para hacerlo.
No quiero contaminarlos con mi sombra y mi desgracia.
Después de todo ahora estoy en donde siempre quise estar.
Cuando los que me amaban me dijeron que saliera de aquí, no lo hice.
Me aferré a estó que ahora me consume el alma entera.
Me dediqué a sembrar amargura e inseguridad en aquellos que me seguian.
Me burlé, se burlaron de mi, he probado de todo, y pensé que eso me hacía feliz.
Hoy puedo decir que sólo “creía ser feliz”, nunca lo fuí, no lo soy, no lo seré nunca.
Solo cuento ésto, por que es para lo único que tengo fuerzas.
Hoy por fin puedo gritar… ¡Ya no puedo másssssssssssssss!.
¡Se me acabaron las fuerzassssssss!. ¡Me cansé de lucharrrrrrrrr!.
Solo voy arrastrando mis pasos por las sendas que antes me hacían desfilar de gusto.
¡Todo lo que buscaba lo encontre y se me escapo de los dedos!.
Vi como poco a poco todo se perdía.
¿Y sabes que?. ¡No hice nada… nada!.
Me sumí en el maldito silencio, en mis sombras, en mis fantasias.
¡Busque el límite del dolor y lo encontre!.
C¡omprobe que después de llegar a ese límite ya no sientes nada!.
¡Esa era mi via de escape!.
Me esforzaba por llegar a mi límite y en algunas cosas lo conseguí.
Me escapaba del dolor y me fui adueñando de un dolor más fuerte, más profundo.
Llevó años en los que solo me dedico a sufrir.
Tratando de sobrevivir y de querer no ser lo que soy.
Estas son las concecuencias de ver y no mirar.
Estas son las concecuencias de oír y no escuchar.
Estas son las concecuencias de tocar y no sentir.
¿Y mi pregunta de día a día es, hasta cuando llegará el final?.
¿Cúando mi propia busqueda me dejará en paz?.
¡Ya lo dije…estó duele, arde, aturde, aniquila!.
¡Yo no vengo en busca de amor!.
¡No vengo buscando dinero!.
¡Yo no busco compasión!.
¡Yo no quiero comprensión!.
¡Yo no vengo en busca de amistad!.
¡Yo no quiero fama!.
¡No busco ternura!.
¡No busco felicidad!.
¡Yo no busco tu lastima!.
¡Yo solo he venido en busca de paz!.
¡Sólo busco mi paz!.
¡Sólo quiero paz!.
¡Pero no puedo encontrar mi paz!…
¿Dónde está mi paz?.
¿En dónde crees TÙ, que la puedo encontrar?.

 

 

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