ÚLTIMA VEZ. Autor. Azul Osorio

 

He salido del trabajo algo cansada, pero voy con una sonrisa fresca y con esa anciedad en los brazos… la anciedad de que al abrir la puerta encuentres mi fuerte abrazo y nos quedemos así, descansando hasta que llegue la hora de la cena. Hace unos meses que estamos distanciados, pero eso no significa que no nos demostremos nuestro amor. Solo somos dos, te tengo a ti y tú me tienes a mi… con eso es suficiente. Todas las parejas sufren altibajos, pero si hay amor las cosas siempre se arreglan. En los últimos días he estado muy triste porque te hablo pero no me contestas. Llamo a tu trabajo para tratar de mantener una conversación así sea telefónica pero me dicen que saliste y no dijiste la hora en la que regresarías. He marcado a tu celular pero siempre salta tu contestador, algunas veces está apagado y por más que intento hablar contigo no lo puedo conseguir. Al llegar a casa te pregunto cosas y me dices que estás cansado, que lo que menos quieres es hablar. Que no contestaste porque había mucho trabajo, que estabas en junta y que por mi insistencia lo tuviste que apagar. Me quedo pensando que quizá tienes razón… que debo ser paciente, más comprensiba y no estar encima de ti. Que tal vez has trabajado demaciado y lejos de escucharme lo que tú necesitas es descansar. Y dejo que lo hagas, que sientas que te entíendo y que con mi comprensión puedes contar. Pero hoy no permitiré que pase lo mismo… hoy al llegar a casa te abrasaré muy fuerte y te pediré que descanses conmigo. Y más tarde, cuando del cansancio nos hayamos recuperado haré tu cena favorita y todo empesará a marchar como antes y me esforsaré mucho para que todo sea mejor. Hace tiempo que no hacemos el amor, y yo me muero por ser tuya, pero cuando intento hacercarme vuelve el tema del cansancio, la falta de ganas y todo termina en nada, en solo un hombre y una mujer que duermen en cada orilla de la cama y algunas veces con tal de dejarte descansar prefiero ir al sofá para que tu descanso sea placentero. A veces espero que al notar que voy hacía el sofá me detendrás y me dirás que no es necesario, pero no escucho nada y pienso que también es buena para ti la idea de que duerma allá. Una compañera de trabajo me salió con la estúpides de que si te comportas así conmigo es porque tienes una amante. Y mi abuela ha dicho que en cualquier pareja las cosas se enfrian, que solo es cuestión de esperar y que pronto las cosas marcharán igual. Y yo creo que entre mi abuela y mi compañera de trabajo quien tiene razón es mi abuela. Lo que tengo que hacer es esperar y poner todo de mi parte para traer nuevámente la felicidad a nuestro amor. Siempre llegas a casa antes que yo, así que segurámente al llegar te encontraré así como todos los días. Pero entro a casa, menciono tu nombre preguntando que si ya estás aquí y no hay respuesta. Bueno… quizá por alguna razón se te hizo tarde y no tardarás en llegar, así que es hora de ir al cuarto, largar la ropa del trabajo y ponerme algo más comodo para empesar a cocinar. Pero justo antes de cambiarme encuentro un sobre con mi nombre, de inmediato reconozco tu letra y la abro creyéndo que encontraré el mismo pensamiento que yo traía después de salir de trabajar. O quizá como antes habrá una invitación a cenar. ¿Qué será?. Y no… entendí que no era eso cuando sentí mi corazón latir como nunca lo había hecho, y unas gotas de agua salada caían sobre el papel. Deduje que acabarías de salir, en el cuarto estaba aún el olor de tu perfume, no irías muy lejos. Si me daba prisa te daría alcanse y preguntaría lo que siempre me negué a preguntar. Así que salí corríendo sin hacer caso al silvido de los autos que casi pasaban por encima de mi cuando iba a tu alcanse en sentido contrario. No me equivoque, logré mirarte a lo lejos sentado en la banca de madera que indicaba ser el pasajero del próximo tren. Has mirado que voy trás de ti y no encuentras dónde meter la cara para ocultar, no se que sea, pena, hipocrecia, eso no importa, no creo que eso sea mayor que lo que yo siento. Esa es la convercasión de mi vida y sin embargo no sé que decir, no sé cual de todas las preguntas que tengo hacer primero. Después de todo es más que obvio… estás a punto de partir, de huir, de abandonarme sin siquiera tener el valor de decirmelo en mi cara, por las razones que sean que te vayas, hubiera preferido que lo dijeras, para que así no hiciera la escenita de irte a buscar y preguntar lo que ahora ante mis ojos está de más. Estás a la espera del siguiente tren, tienes un boleto entre las manos… encuentro una carta de despedida sobre nuestra cama… a lejuas se nota tu cobardía, ese valor según tú en mi tanto admiraste, ese valor que en varias ocasiones reconociste que te faltaba, ni en el último minuto lo demuestras. Los útimos meses sin cruzar una palabra conmigo y ahí estaba la idiota yendo en busca de ¨respuestas¨ la respuesta durante vario tiempo la tuve entre la frente y me hice la ciega para no verla. Siempre creí lo menos posible, sintíendome culpable de tu estres, de tu cansancio… y llegué a pensar que en cierta forma yo era la culpable de que estuvieras así.

Y creyendo que no es necesario decir nada me doy la vuelta… no sé de dónde saco fuerzas para que las rodillas se mantengan rectas y no caiga para darle una victoria más al desamor. Estupidamente esperé a que corrierás trás de mi y me dijeras que todo era un juego, que no te irías, que pensabas hacerlo pero al ver que corrí trás de ti te devolverías conmigo, que también harías todo para volver a empesar. Perdón ni seria necesario que lo pidieras, con solo tocarme te perdonaría mi corazón. Nada sucedió, éxistia solo el ruido del tren que se hacercaba y te llebaría para siempre de mi lado. Saqué todo mi orgullo para no mirar hacía atrás… pero la esperanza de que mis ojos miraran algo diferente me hicieron voltear y pude ver como partías, pude verte partir con el color de mi camisa favorita. Sola… sola… sola… me estaban abandonando y ahí estaba yo, incredula de lo que estaba mirando, me humillaban de la forma más cruel y yo estaba de pie, siendo testiga de mi propia desdicha.

No tengo idea de cúanto tiempo ha pasado… ni siquiera sé cómo he llegado a éste día… tengo en las manos mis últimos estudios realizados… reacciono un poco cuando leo la frase esa donde dice que ¨me quedan solo unos días de vida¨. De alguna forma ya lo sabía, el doctor no me daba muchas esperanzas y menos cúando decía que el secreto para vivir era querer hacerlo y désde su partida, désde aquel día yo me negaba a vivir. Después de su diagnostico y de luchar por sobrevivir una y otra vez la lucha contra la muerte era un caso perdido. No me deba miedo, si soy sincera era algo que esperaba con anciedad, había perdido las ganas de vivir, perdí mi trabajo, en pocos días tenía que entregar nuestra casa, sin ningún sueldo, sin hacer pagos al banco era lógico que la perdiera. La cuenta bancaria quedo en ceros por las semanas que me pasaba internada en los hospitales. Ya no tenía nada. Solo unos días con vida que faltaba muy poco y tendría la tranquilidad de que todo terminaría. El buzón estaba lleno de publicidad, de facturas que había que pagar y así se quedarían… había un sobre más, nuevámente con mi nombre y dirección, con la misma letra de hacía unos meses. La comparé con la última que tenía y eran totalmente diferentes. La segunda decía que vendrías, aún me pregunto cómo te enteraste que en aquel poblado existía una esposa anorexica… que estaba a punto de morir y tu deber era verla por última vez. Tampoco entendía para que diablos era tu venida, si ya no quedaba nada lo que un día fuí, ahora era solo un monton de huesos que no tenían fuerzas para mantenerse en pie y que a manera de suplica hizo entender a su doctor de que le gustaría morir en casa y de modo gentil-preocupado el doctor había consedido su última voluntad a una moribunda. Esa era la única razón por la que me encontraba en casa, gracias a que me entendíeron y me dieron la oportunidad de no terminar mis útimos días en un hospital. Al menos existía la tranquilidad de morir tranquila, sin nadie, sin nada, pero dentro de un hogar que en algún tiempo soñé se alegraría con la sonrisa de un niño, un niño tuyo y mío… ahora hasta resultaba íronico pensar en eso. Era casi pecado recordar que un día pensé que contigo alcansaría mi felicidad. Tenía media hora para… ¿para qué?. ¿Para bañarme y maquillarme y que al menos no me vieras con el rostro cadaverico?. ¿O para sacar fuerza no sé de dónde y preparar la cena que pensaba hacer ese día después de salir del trabajo?. ¿O para quedarme en cama y ser lo que ahora era?. Una moribunda que solo esperaba su último día… y se había encontrado la sorpresa de que el hombre que la abandonó vendría a verla antes de que muriera. ¿y si sacaba fuerza y explotaba mi orgullo como para cerrarle la puerta en la cara y demostrarle que ya ni en esos días lo necesitaba?. ¡¡¡Pero si me estaba muríendo!!!. Querer sacar la dignidad a esas alturas sería la estupidez más grande del mundo. ¿Con qué sentido?. Se quedara lo que se quedara pensando ya era lo que menos importaba. Después de muerta no sabría nada, ahí se acabaría todo, lo bueno o malo que viví gracias a él desaparecería. Si lo que quería era verme a punto de morir pues que lo hiciera, que lo hiciera y después desapareciera y el uno del otro no sabría nada de nadie jamás. Pero a veces media hora significa una vida entera… tuve mucho tiempo para pensar, eran mis últimos días, creo que era tiempo de hacerme justicia, de ser sincera conmigo misma lo más que se pudiera. Había decidido esperarlo, oirlo entrar a la que un día fué nuestra casa, esa que en unos años atrás la buscamos con el sueño de ser felices y embejecernos juntos en esa casa dónde nuestra felicidad se desbordaba por las ventanas. Quise verlo porque aún después de lo que hizo yo nunca dejé de amarlo. Y porque aunque muchas veces me juré que lo odiaba en el fondo, en la parte blanca que aún conservo en mi alma, tenía la esperanza de realizar mi último sueño… un sueño que llegué a sentir sería imposible realizar… verle regresar y mirarme en sus ojos por última vez. Me parecía inalcansable el hecho de que eso pasara, sin embargo solo estaba a unos minutos de que eso se hiciera realidad. Después de mirarme en sus ojos y de escuchar su vos una vez más podría morir en paz. Tantos planes que pueden hacerse a solas y cuando tienes enfrente a esa persona que tanto anciabas mirar, no dices nada o dices de más. Recuerdo que cuando se fué yo no pude decir nada, pensé que no tenía caso, no me desahogué y en parte eso era lo que me estaba matando. Querer decirle mucho y el dolor no te de la oportunidad de decir nada. Lo recuerdo alto, fuerte, muy guapo, seguramente tenía una pareja que le amaba profundamente, y yo estaba para que me aventaran a una tumba… era hermoso cuando con sus fuertes brazos abrasaba mi delgado cuerpo. Cuando sentia que rodeaba de esos brazos no habría maldad que en mi surguiera efecto. Llegué a sentir que de su brazo conseguiría todo lo que me propusiera. Pero se fué de mi lado sin darme tiempo de nada, sin darme la oportunidad de luchar por su amor, de volver a reconquistarlo. Decidió que marcharse era lo mejor y los resultados habían sido catastroficos… resultados que quizá los tuve por decisión propia, pero se tendría que entender que para haber una decisión es importante también nombrar o buscar el motivo que causó esa decisión.

Sabíendo que no tendría fuerzas para abrir la puerta la dejé abierta y que entrara sin tocar. De pronto y creía que ya nadie vivia ahí, el patio solo tenia flores marchitas, la fuente se había secado y el campo libre estaba lleno de llerba seca. Había el aspecto que hacía años nadie habitaba allí… ni siquiera el auto se reconocía gracias al choque frontal que tuve cuando por llebar los ojos inundados de lágrimas fuí a dar hasta su barandal de nuestro odiado vecino. Pero al llegar quizá pensó que era lo único que podría encontrar después de la forma en la que lo dejó. Désde el cuarto escuché sus pasos mientras crusaba por la sala, llegó hasta el cuarto y se detuvo junto a la puerta. Sin decir una sola palabra camino hacía la cama y se sentó cerca de mi regaso o más bien de lo que quedaba de el. Al parecer le sorprendía mucho la forma en que me encontró, entíendo que no tenía la cara ni el cuarpo que tenía en nuestra primera cita. Ahora solo era la sombra de alguien que se hechó a morir solo porque un cobarde la abandonó… daba pena reconocerlo, pero esa era la verdad. Su sorpresa de verme así no era mayor que la mía, en realidad quien tenía peor aspecto era él. Tampoco quedaba nada de aquel rostro que un día se marchó. Si hubiera tenido fuerza seguramente me lanzo a sus brazos o le besaba los labios hasta moderselos y decirle que gracias a su partida dejé de luchar, pero apenas y podía mover los brazos y trataba en vano de acomodarme en una posición mejor porque la platica iría para largo. Me extremecí cuando vi que aún le quedaba un rastro de caballero, ya que al ver que no podía ni conmigo misma me ayudo. Me sorprendí al escucharme repetir la carta que un día me dejó… tuve que grabarmela, porque désde ese día no volví a learla nunca, hasta hacía unos minutos que comparé la una con la otra. ¨He decidido partir, mi vida contigo no es vida, si me quedo aquí terminaré muríendo. Por eso me voy, porque tanto amor de tu parte me hastía y porque creo que mereces a alguien mejor para tu vida. Me voy sin mirarte a los ojos, porque si te miro me faltará valor para irme y si me quedo te destruiré la vida. Por eso es mejor marchar, antes de que el daño camine más. Adiós…¨ Y yo fuí trás de ti, porque tenía algunas cosas que recordarte. No pensaba detenerte, no fué eso por lo que te perseguía, solo quería que te fueras con los recuerdos que un día escuché de tus propios labios. Solo quería recordarte, que ante Dios prometiste estar conmigo hasta el final de los tiempos. Que me plantaste la certeza de que con nadie estaría mejor que a tu lado, prometiste que estarías conmigo siempre, que el resto de tu vida lo dedicarías a hacerme feliz. Quería que te fueras pero que nunca se te olvidara que prometiste que en las buenas y en las malas yo contaría con tu amor, que nunca olvidarás que contigo yo conocí el amor, y que gracias a todo lo que decías y a prometer que nunca me dejarías fuiste hacíendo prisionero a mi pobre corazón. Quería pedirte que me escucharas y después de hacerlo podrías marcharte. Porque en el fondo creí que al recordarte eso te quedarías conmigo o me llebarías contigo. Porque hasta ese día lo que yo prometí lo cumplí al pie de la letra, entregué más de lo que pude entregar. Solo quise que supieras que te ibas cuando más te necesitaba, cuando era el momento de que los dos lucharamos por nuestro amor. Que si decidías volver yo perdonaría todo, que solo bastaba una oportunidad que me dieras para luchar por lo que tanto amaba mi corazón. Que tú eras el amor de mi vida y que nunca podría aceptar vivir lejos de tu amor… que supieras que al irte dejabas desangrando a mi alma y mi corazón. Quería saber en que había fallado, quería razones validas por las cuales abandonabas nuestra relación. Quería entender como después de tanto amor las cosas tendrían un final así. Fuí trás de ti porque pensé que nuestro amor se merecía otro tipo de historia, pero no pude decir nada cúando me di cuenta que ese significado solo era mio, que lo que quería que tú escucharas solo me importaba a mi. Que de nada servía que yo luchara cuando la lucha por parte tuya sería del lado contrario. Te dejé ir sin decir nada porque te amaba más que a mi propia vida y si lo que tanto amaba necesitaba libertad, que la tomara, que se fuera lo más lejos que pudiera y si un día regresaba, seguramente los dos tendriamos la suficiente fuerza para darle un final digno a nuestro amor. Me heché la culpa de todo, me sentí miserable porque no era mujer que pudiera tener al hombre que amaba a su lado. Me sentí vacía porque al subirte al tren contigo subiste todos mis sueños. Y me dejaste sin nada, solo con una culpa que no era mia y que sin embargo fué mi cruz porque la cargué sobre mis hombros cuando en realidad esa culpa solo fué tuya. Porque al irte me negaste la oportunidad de amar, porque al dejar de luchar tú, también me ataste de manos para que yo no pudiera luchar. Te fuiste de mi lado sabíendo que tú eras todo lo que tenía, perdí mi familia y tú me prometiste cuidar y lo único que hiciste fué hacerme sufrir como jamás pensé que lo harías. Siempre soñé con que regresarías, muchas noches creí escucharte tocar la puerta y me levantaba corríendo a tu encuentro y el corazón me volvía sangrar porque trás la puerta nunca hubo nada. Eran solo mis ganas de verte regresar. Daba de gritos cada vez que me llamaban por telefono, y era enorme la decepción cuando nunca escuché tu voz. Hubo millones de preguntas en las que no estuviste para darme respuestas y sé que moriré sin tenerlas. Ni siquiera me esfuerzo por saber que es lo que te trajo aquí, el auto lo choqué, la casa la perdí, me despidieron del trabajo y en solo unos días voy a morir. No sé como te enteraste, no es algo que me importe, de cualquier forma en algún momento de tu vida te enterarías de que ya no existo. Pero antes de que intentes irte, dejame agradecirte por la visita, verte entrar por esa puerta désde que te marchaste fué mi mayor sueño, y gracias a que viniste se hizo realidad mi sueño. Al menos algo que tanto quería antes de irme pude lograrlo y es gracias a ti. Hubiera sido muy triste morir sin mirarte una vez más, pero eso no pasara, mis ojos se han alimentado y hasta me parece imposible que estés aquí y siento el límite de creer que ni siquiera estás aquí y que nuevamente mi imaginación está hacíendo de las suyas y de nuevo me despertará la decepción, pero si así fuera, esta vez es lo más real que ha salido así que me iré tranquila.

-No… no es un sueño, soy yo quien está aquí. Vine porque sabía que tenía una deuda contigo y no podía irme sin pagarla, sabía que había muchas palabras que aquel día de tus labios no pudieron salir y vine a escucharlas. Vine a pedir perdón porque debo partir. No sabía ni esperaba encontrarte así. Sabía que de alguna forma la vida me cobraría lo que hacía, pero al verte así me doy cuenta que la vida me cobro más de lo que le debía. Sé que hubo muchas preguntas, y tienes razón al decir que no estuve aquí para contestarlas. Preguntas que quizá ya no importa contestar, pero a pesar de que no importan solo contestaré algunas. Mi abuelo,  mi padre, mi tío, mi hermano, murieron de lo mismo. Ese día estuve contigo y te hice el amor como nunca y solo minutos después sentí morir. Siempre viví con el miedo de padecer lo mismo y fuí a chequeo, efectivamente pasaba lo que más le tenía miedo. Me dieron solo un año de vida. Al regresar a casa temí lastimarte y dejarte sola después de haber perdido tu familia. Quise evitarte que sufrieras porque sabía que sufrirías al pensar que dentro de poco moriría. No podría hacerte mia ni una sola ves más, si lo hacia mi corazón estallaría enseguida, me enojé con la vida porque sin querer me apartaría de tu vida. Yo te amo demaciado, casarme contigo fué la bendición más linda que Dios me pudo dar, saberte mi esposa me hizo el hombre más feliz sobre la tierra. Los sueños de tener nuestro hijo se fueron al suelo, ya nada de lo que habiamos soñado podría ser, solo vivir llenos de rabia porque la vida nos hacía eso. Creí que yendome de esa manera sufrirías menos, sería mejor que me odiarás y no que me vieras morir poco a poco si yo también sabía que me amabas y que no soportarías una perdida más. Creí que te encontraría enamorada, llena de vida, con nuevas ilusiones y resulta que te veo reflejada en mi. Los dos estamos muríendo. Creí que al irme lejos te salvaría de la desdicha y lo que hice fué acabar con tu vida, con esa vida que yo amé más que a la mía. Vine porque yo también moría por la necesidad de verte por última vez, sino me dejabas entrar me conformaría con mirarte de lejos y con eso me iría en paz. Pensé que no vivias aquí por las condiciones en las que está todo esto. Ya me despedí de mi madre, ella está consiente de que quise venir a morirme aquí, quiero morirme contigo. Quiero que tú seas lo último que ven mis ojos. Quiero llebarte grabada en lo eterno de mis recuerdos, como la imagen mas hermosa y sagrada que mis ojos pudieron mirar. Necesito que sepas que me fui por ti, porque creí que con eso te salvaría, porque prometí cuidarte y de alguna manera lo tenía que cumplir. Pero la desesperación me hizo hacer todo de la forma equivocada y al igual que yo la mujer que más amo también está muríendo. Nunca dejé de amarte, nunca dejé de recordarte, me agarré de tu recuerdo cuando los dolores fueron insoportables. Me fuí consumíendo poco a poco, era demaciado ver el sufrimiento de mi madre como para también vestirme con el tuyo. Désde lo más profundo de mi arrepentímiento te suplico que me perdones y de la manera más humilde te pido que me alcanses, y cuando te llegue la hora de partir me busques o preguntes por mi, porque te voy a esperar con los brazos abiertos. Pide que te entierren junto a mi, pide que terminemos juntos mi amor. Me voy, pero me voy con la fe de que hay algún lugar en dónde aún podemos ser felices. Nunca te traicioné, ni con la mirada, ni con el pensamiento, siempre fuiste mi más grande amor y la mujer que… que… … … …

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7 pensamientos en “ÚLTIMA VEZ. Autor. Azul Osorio

  1. Me pregunto si asi como eres de talentosa seras de bonita
    Dime donde te encuentras para ir por ti Azul.
    Soy uno de tus mas fiales admiradores, pero quien quita y se me haga seria ufff inmensamente dichoso y te juro que te haria muy feliz.
    Ademas, pues que no daria porque un dia siquiera en un solo poema fuera yo tu inspiracion jejeje estoy soñando

  2. Hay mi ninia pero que dios bendiga ese gran talento que tienes, sabes que no lo pude leer como queria, lo lei en tres partes porque me ponia a llorar, y es que se parece tanto a la realidad que da dolor leer algo asi. Aunque con recpecto a ti pues que te puedo, ya no tengo palabras para expresar mi admiracion por ti. Cualquier cosa que diga se quedara corta. Solo te pido que sigas asi, que cualquier palabras que escribas por el simple hecho de escribirla tu tendra sentido. Te quiero mucho y de verdad que gracias por compartir con nosotros ese don que solo a los angeles dios se los concede. Un abraso mi ninia azul…

  3. Es muy interesante todo lo que escribes, aun queda mucho por leer y ire poco a poco porque no pienso perderme nada. No me gustan mucho los poemas romanticos, yo soy mas de cosas y finales tragicos asi como tan espectacular historia que acabo de leer. Sube algo mas que sea parecido a esto y me tendras aqui como uno de tus mas files admiradores.
    FELICIDADES

  4. desde que comense a leerte me e preguntado si lo que leemos aqui son tus vivencias
    si fuese asi debes tener una en la que cualquiera iba a querer estar en ella
    es una lastima que tengas novio

  5. Espectacularrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
    Si tuvieran que preguntarme que nombre te pondria o cual nombre en mi idea supongo que te identificarian sin duda seria
    LA POETA DE LA TRISTEZA
    Eres terriblemente talentosa mujer

  6. Anoch lei una parte y hoy recien la he terminado. Cabe decir que aqui quien mas amo fue el. Es verdad que no lo hizo bien, pero solo el que esta al borde de la muerte sabe lo que siente. No hay ser humano que cada cosa la haga perfecta, yo creo que es valido comportarse asi si de pronto crees que viviras mucho tiempo y de pronto digan que por herencia de familia vas a morir. En cuanto a ella se paso de estupida, por que si segun era una mujer de valor porque diablos se dejo morir. La mas cobarde fue ella, porque no hay hombre que valga la pena como para dejarse morir. La muerte de el era inevitable y sin embargo ella fue por su propio gusto, por su propia decision.

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